Diversos profesionales de ámbitos de trabajo diferentes se unen en la cooperación física y digital. Claro está que el mundo de la empresa que conocemos hasta ahora siempre se ha caracterizado por el individualismo, la competencia y el libre mercado.

Ahora bien, el último lustro ha venido demostrando que cualquier cooperación entre distintos sectores fomenta mayores beneficios, y sobretodo una mejora más que notable en la comunicación empresarial. 

 

En un estudio de mercado se concretan las necesidades del público objetivo al que se destina dicho servicio o producto, así como se estudia a la competencia en términos de amenazas y oportunidades de mercado. Esto se hace para ganar una posición favorable respecto los demás, pero el ‘coworking’ resulta que lleva a cabo el mismo estudio primario y lo lleva al terreno de la cooperación.

El neologismo de ‘cotrabajo’ hace referencia a la concreción de nuestras necesidades y/o objetivos como empresa, estudiando también las de otras empresas o profesionales que puedan formar parte en cierta medida, del mercado al que nos dedicamos y llevarlas al beneficio común. 

 

Cuando se habla de beneficio en el ‘coworking’ no se hace única referencia a los beneficios del ejercicio económico, sinó también al movimiento social que los diferentes ‘coworkers’ pueden crear a su alrededor gracias a que cada uno de ellos pasa de ser un simple elemento funcional integrado verticalmente en un sector,empresa o mercado, a ser un foco de negocio con autonomía y valor añadido gracias a la innovación que introduce en el sector que se coopere. 

 

El trabajo cooperativo es una fórmula que combate en su totalidad al aislamiento laboral que padecen muchos trabajadores y trabajadoras, así como microempresas y PIMES que tienen una tarea independiente en la misma empresa o en un sector determinado.

De este modo, el concepto de ‘trabajo desde casa’ da un giro de ciento ochenta grados y pasa del individualismo del trabajo a orientarse hacia la creatividad, a proyectos futuristas y al máximo provecho de la sostenibilidad independientemente del sector que saque partido del ‘coworking’.

 

De todos modos, son muchos los que tienen la concepción del cotrabajo como un fenómeno negativo fruto de la crisis económica y laboral en Europa, pero no es nada más alejado de la realidad.

Los jóvenes emprendedores son los principales impulsores de este espacio de trabajo compartido donde poner en común diversos proyectos paralelos a los de cada persona e integrarlos para que se conviertan en algo mucho más ambicioso, a la par que ético por el simple hecho de colaborar desde la voluntad propia.